Sierra de Alto Rey

Al norte de la provincia de Guadalajara, formando parte de la Serranía, una de las grandes comarcas en que tradicionalmente se divide esta provincia, se encuentra la Sierra del Alto Rey. Bien definida y reconocible su silueta montañosa desde la lejanía, llama la atención por ser, hacia el este, la última sierra de alturas notables de la Cordillera Central.

Desde allí arriba la vista, como es fácil suponer, es amplia: tierras de Soria y Segovia al norte, la Campiña alcarreña al sur, hacia el oeste el macizo de Ayllón (con el Ocejón y sus 2048 mts. destacando a poca distancia), y las comarcas de Atienza.

Coronando el pico del Santo Alto Rey, la altura más alta de la sierra, se encuentra una ermita de origen templario. A 1.852 mts. de altitud la ermita permanece impasible en la soledad de su cumbre a la intemperie y al paso de los siglos, siendo especialmente visitada el día de su romería, el primer sábado de septiembre de cada año.

Varios picos, como el de los Gavilanes y el Mojón Gordo, junto con el del Alto Rey, conforman esta sierra que se extiende de oeste a este con una vertiente sur más suave y definida; y una norte: más abrupta, fría, y con barrancos más acentuados; por la sierra pasan o nacen ríos como el Bornova, el Cañamares o el Río Salado, y arroyos de montaña como el Pelagallinas.

Hasta la ermita se puede subir por un camino que sale desde la carretera entre Bustares y Aldeanueva, aunque también hay caminos y rutas para subir caminando hasta ella. La actual ermita fue edificada en el 1785, aunque anteriormente el lugar ya era refugio de eremitas. Es un pequeño edificio de dos cuerpos, con la puerta a poniente, siempre abierta para refugio de montañeros y visitantes. El primer sábado de septiembre, que suele ser un día soleado aunque haya estado diluviando en las fiestas de Villares de días antes, se celebra en lo alto de la sierra una Romería: con su procesión, misa, bailes folclóricos y vueltas a la ermita para pedir un deseo… y sobre todo, con una comida campestre en plena montaña a la que acuden un buen número de gente de los pueblos colindantes.

Fuente original: http://www.lacasadelosgatos.net/altorey.htm

Leyendas de la Sierra del Alto Rey

Los tres hermanos envidiosos: La leyenda cuenta que el Señor y brujo de una tribu prerromana, poseedor de riquezas y de un extenso territorio entre las tierras de lo que hoy son las provincias de Zaragoza, Soria y Guadalajara, enviudó y tuvo que hacerse cargo de sus tres hijos, que se llevaban muy mal, guiados por la envidia y la codicia por conseguir la herencia de su padre. Las duras peleas entre los hijos iban siendo cada vez más frecuentes, hasta que el padre, harto de las riñas entre sus hijos, decidio cargarles una maldición eterna de tal manera que pudieran verse pero no hablarse, convirtiéndoles así en tres altas montañas que situaría a cada extremo del territorio para que sirviera de ejemplo para tribus cercanas: el mayor, Moncayo; el mediano, Ocejón, y el pequeño, Alto Rey. Mucho tiempo después, un niño subió al Alto Rey, el menor de los tres hermanos, y pudo contemplar la vergüenza con la que se mostraban los hermanos.
En la ermita situada en la cima del Alto Rey se puede contemplar un grabado en la piedra en la que se muestran tres cabezas situadas las unas de las otras de la misma manera que se situan geográficamente el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey.

El aceite de la cueva: Bajo la ermita del Alto Rey, en la falda sur de la montaña, hay una cueva donde manaba aceite que procedía del altar de la ermita. Diariamente, el ermitaño se encargaba de recoger el aceite para usarlo como combustible del candil que iluminaba la ermita. Un día un hambriento pastor que llevaba su ganado a pastar a la cima de la montaña (en otras ocasiones se cuenta que el hambriento era el propio ermitaño) decidió untar el aceite de la cueva en el pan para comérselo. Desde entonces dejó de emanar aceite y empezó caer agua, como hoy ocurre.

Fuente original: Wikipedia

 

Fotografías del Alto Rey

 

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